“Elementos comunes entre teatro performativo, biodrama y teatro antropológico, un unipersonal de gran despliegue creativo de recursos de objetos. Circo por la peligrosidad física y freak por el pelo, único, sobrenatural, como la mujer barbuda. Sofía es la mujer peluda”.
Jorge Dubatti
“Una obra increíble que logra combinar lo mejor del biodrama. Impresionante trabajo con las imágenes, con el cuerpo, con la acrobacia, con la danza todo puesto al servicio de la obra”.
Natacha Koss
“Tiene la magia que necesita el teatro para ser tal. Los milagros necesitan poderes y la magia también. Me lo enseñó Federico Fellini, que amaba los circos y al que esta obra hubiera encantado”.
Andres Neuman
“Es muy lindo cuando una dramaturgia personal se convierte en obra de arte, en poesía visual, y este espectáculo tiene mucha poesía visual, fotográficamente es un gran aporte”.
Gerard Hochman
“Entre lo absurdo, lo poético y lo tragicómico, todo se despliega en un claroscuro atravesado por escenas sugerentes e ingeniosas. Flashes que parecen trucos de magia. Ilusionismo fantasmagórico que se apoya en la destreza física y la plasticidad gestual de Galliano”.
Paula Boente - Revista Llegas
"Genera en el espectador una emoción visceral, no por lo que se dice, sino por lo que se muestra y vibra en escena. Hay algo del asombro primitivo en la forma de mirar: la boca entreabierta en un «oh» prolongado, la mandíbula caída, los ojos bien abiertos. El cuerpo -el propio y el ajeno- capta algo que las palabras no pueden nombrar. Imposible apartar la mirada. Imposible perder la acción".
Julieta Strasberg - El Gran Otro
“Una intérprete virtuosa con su cuerpo tanto como en el personaje que construye (desde luego, Sofía Galliano es y no es la que vemos en escena; es un recorte, una figura construida a partir de realidades) una Sofía Galliano en la que todo espectador cree y desea escuchar”.
Gustavo Friedenberg - Sintonía crítica
“Una actriz talentosísima y muy formada en teatro físico se luce en una puesta que sorprende. La música es excelente (Tomás Rodríguez). La puesta de luces (Laura Saban) aporta la magia necesaria para creer, para por ejemplo ser engañado y ver volar lo que no vuela…Este espectáculo resignifica al pelo, lo convierte en brazo, en pierna, en un miembro más del cuerpo. El pelo como texto, textura, continuidad. Un juego riesgoso con un fuerte efecto poético".
Hernán Salcedo - Blog Teatro