“Tiburones”, el nuevo lanzamiento de Valentina Márquez, se mueve en esa zona incómoda y necesaria donde la emoción no se disfraza y la voz se vuelve cuerpo. Hay canciones que no buscan agradar: buscan decir . Con una interpretación intensa y sin artificios, la artista cordobesa vuelve a demostrar por qué su nombre empieza a resonar con fuerza propia dentro de la escena nacional.
El estreno llega acompañado por un videoclip filmado en la Sala del Rey, con una puesta íntima y poderosa iluminada por 300 velas. Lejos del exceso, la escena se construye desde la presencia: Valentina sola, sosteniendo el clima con su voz grave y expresiva, en un espacio cargado de simbolismo que potencia la profundidad emocional de la canción sin perder la identidad cuartetera que la define.
“Tiburones” se sumerge en emociones densas, esas que no siempre se nombran, y las transforma en canción sin concesiones. La fuerza del tema convive con la sensibilidad interpretativa de una artista que entiende el escenario como un lugar de verdad, no de pose. El resultado es una pieza envolvente, honesta y madura, que confirma un crecimiento artístico sostenido. |
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