Exposición |
Su turno, Laiseca
La imaginación sostiene la materia
Inauguración: miércoles 5 de agosto | 19 h
Hasta el 28 de agosto
Lunes a sábados de 10 a 20 h
Fotogalería del Centro Cultural Rojas UBA: Av. Corrientes 2038
Entrada gratuita
Hasta el 28 de agosto
Lunes a sábados de 10 a 20 h
Fotogalería del Centro Cultural Rojas UBA: Av. Corrientes 2038
Entrada gratuita
La exposición reúne documentos originales y manuscritos, fotografías, publicaciones, obras de arte y objetos que recorren los años formativos del escritor, los tiempos de aparición de su primera novela en 1976, como las dos décadas en el Rojas a partir de 1996. Gentilezas de Julieta Laiseca, Sebastián Pandolfelli y colecciones particulares más el Archivo del Rojas.
Indudablemente, horriblemente, ferozmente Alberto Laiseca es parte de la leyenda de la Civilización Rojas desde que ese gran porte de Mago Blanco traspasó nuestros umbrales a mediados de los noventa. Invitado por Daniel Molina, quien lo conocía de las redacciones y bares, en los cuales Los sorias era la novela total de la literatura argentina que casi nadie había leído salvo amigos, algunos fragmentos, repartidos entre César Aira, Fogwill y Ricardo Piglia. Casi en simultáneo a la salida de la primera edición de su gran sinfonía, el milenario Lai, el tecnocrático Iseka o el conde Láisek consolidaba el papel de Maestro, que iniciado tímidamente a pocas cuadras de Corrientes 2038, en el viejo Gandhi de Rodríguez Peña, encontraba en el Rojas desde 1996 nuevos ejércitos, nuevas alquimias, nuevos Mozart. El cambio de milenio daría una dimensión masiva, su voz catódica era la llamada a los Ángeles Exterminadores, y nacía otro personaje más del escritor, poeta y crítico, que antes irremediablemente probaba sus venenos con los alumnos.
Más gerundios. Repiten los sorias del canon Anti-Ser que un jurado se negó siquiera a hojear sus cuentos de Matando enanos a garrotazos, en los ochenta, porque “qué se puede esperar de un tipo que empieza con gerundio el título de una obra”. Tal vez el delirio del delirio asustó a más de uno, ese que Laiseca, en el fondo el último romántico, aventurero y realista delirante, prefería a un mundo que se estaba objetivando y llenando de positivistas. Todo lo real es irracional, todo lo irracional es real, sabio Lai.
A 50 años de su debut literario con Su turno, y a diez de su partida a un viaje astral de copetazas, chanchines y lecturas visionarias, el Rojas cuenta al Laiseca que invocó en sus aulas a cientos de máquinas lenguaraces. Ellos en la traza de la mejor literatura contemporánea nacional que cuentan historias, y entre ellas inventan a su Maestro Laiseca, para que él delire, atonal, impredecible, caoísta. El Monitor es el Monitor.
Ficha
Idea y curaduría: Raúl Manrupe y Mariano Oropeza. Asesoramiento: Julieta Laiseca y Sebastián Pandolfelli. Agradecemos a todos los chanchines de ayer, hoy y siempre. Tecnocracia Monitor Triunfo.
Alberto Laiseca nació en Rosario el 11 de febrero de 1941 y murió el 22 de diciembre de 2016 en Buenos Aires. Entre novela, cuento, poesía y ensayo, publicó más de veinte libros. Es autor de Los sorias -considerada una de las mejores novelas argentinas-, Su turno para morir (1976),Aventuras de un novelista atonal (1982),La hija de Kheops (1989),La mujer en la muralla (1990),El jardín de las máquinas parlantes (1993), El gusano máximo de la vida misma (1999) y del volumen póstumo Hybris (2023), que incluye Camilo Aldao, La puerta del viento y Sindicalia; el libro de poesía Poemas chinos (1987) y los cuentos Matando enanos a garrotazos (1982)yPor favor, ¡plágienme! (1991). Recibió la beca Guggenheim, el Premio Boris Vian, un diploma al mérito de la Fundación Konex y el Martín Fierro a Mejor Programa Cultural de Cable por Cuentos de terror.
Desde 1996 a 2014 fue capacitador del Rojas y por sus talleres trabajaron en sus primeros textos alrededor de 1200 alumnos, hoy consagrados y premiados, entre ellos, Selva Almada, Leandro Ávalos Blacha, Alejandra Zina, Juan Guinot, Ariel Luppino, Valeria Tentoni, Eugenia Alcatena y Leo Oyola.
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